ANSIEDAD
La ansiedad es una emoción común en nuestras vidas al igual que el miedo, el amor, la vergüenza o la alegría. Cumple una importante función de alerta en nuestro sistema de supervivencia.
En el momento en que surge la necesidad de alimentarse, superar una prueba o afrontar un cambio importante en nuestras vidas, nuestro cuerpo reacciona de manera preventiva preparándose para afrontar cualquier situación que requiera un extra de energía.
Dicho lo anterior podemos considerar a la ansiedad como una emoción útil en nuestro desempeño cotidiano, pero ¿qué ocurre cuando preparamos el cuerpo para un cambio y el cambio no se produce?, ¿cómo reacciona el cuerpo cuando encadenamos dos, tres o más avisos preventivos? o ¿qué pasa si ignoramos la causa que activó nuestro sistema de alarma?
En estos casos la ansiedad se convierte en una emoción aflictiva, desagradable y hasta dolorosa para el que la experimenta. La “ansiedad útil” pasa a ser un obstáculo en nuestro quehacer diario. Es entonces cuando hablamos de trastornos de ansiedad.
Entre los principales tipos de trastornos de la ansiedad encontramos los siguientes:
Otros trastornos relacionados o incluidos dentro de los trastornos de ansiedad son:
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Trastorno obsesivo compulsivo (obsesiones-compulsiones)
Realización de rituales repetitivos e irracionales.
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Trastorno por estrés postraumático
Aparición de ansiedad después de experiencias traumáticas.
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Agorafobia
Ansiedad al encontrarse en situaciones donde escapar puede ser difícil o embarazoso.
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Fobias específicas
Miedo a volar, desmayos ante la visión de sangre. Ansiedad ante estímulos concretos como precipicios, animales…
Los trastornos de ansiedad afectan negativamente a nuestra relación familiar, laboral y afectiva y son un impedimento a nuestra felicidad plena. Sin la debida atención los trastornos de ansiedad pueden agravarse, transformarse en depresión e incluso afectar negativamente a nuestro sistema cardiovascular.
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