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Tratamiento ESTADOS DEPRESIVOS |
La depresión
también puede ocurrir con un cierto número de enfermedades o trastornos
físicos. Los trastornos físicos pueden causar una depresión directamente
(como cuando una enfermedad tiroidea afecta a los valores hormonales, lo que
puede inducir depresión) o indirectamente (como cuando la artritis reumatoide
causa dolor e imposibilidad, lo que puede conducir a la depresión). A menudo,
la depresión consecuente con un trastorno físico tiene causas directas e
indirectas. Por ejemplo, el SIDA puede causar depresión directamente si el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que lo causa, daña el cerebro; el
SIDA puede causar depresión de forma indirecta cuando tiene un impacto global
negativo sobre la vida de la persona.
Varios
fármacos, sobre todo los usados para tratar la hipertensión arterial, pueden
causar depresión. Por razones desconocidas, los corticosteroides a menudo
causan depresión cuando se producen en grandes cantidades en el contexto de
una enfermedad, como en el síndrome de Cushing, pero tienden a causar euforia
cuando se administran como tratamiento.
Existe
un número de situaciones en psiquiatría que pueden predisponer a una persona
a la depresión, como ciertos trastornos por ansiedad, el alcoholismo y la
dependencia de otras substancias, la esquizofrenia y la fase precoz de la
demencia.
Síntomas
Los
síntomas se desarrollan habitualmente de forma gradual a lo largo de días o
semanas. Una persona que está entrando en una depresión puede aparecer lenta
y triste o irritable y ansiosa. Una persona que tiende a concentrarse en sí
misma, a hablar poco, a dejar de comer y a dormir poco está experimentando
una depresión vegetativa. Una persona que, además, está muy inquieta
retorciendo las manos y hablando continuamente está experimentando lo que se
conoce como depresión agitada.
Muchas
personas con depresión no pueden expresar normalmente sus emociones (como la
aflicción, la alegría y el placer); en casos extremos, el mundo aparece ante
ellos como descolorido, sin vida y muerto. El pensamiento, la comunicación y
otras actividades de tipo general pueden hacerse más lentos, hasta cesar
todas las actividades voluntarias. La gente deprimida puede estar preocupada
por pensamientos profundos de culpabilidad e ideas auto ofensivas y puede no
ser capaz de concentrarse adecuadamente. Estas personas están a menudo
indecisas y recluidas en sí mismas, tienen una sensación progresiva de
desamparo y desesperanza y piensan en la muerte y en el suicidio.
En
general, los depresivos tienen dificultad para conciliar el sueño y se
despiertan repetidamente, sobretodo temprano por la mañana. Es habitual una
pérdida del deseo sexual o del placer en general. La alimentación escasa y la
pérdida de peso conducen a veces a la emaciación, y en las mujeres se puede
interrumpir la menstruación. Sin embargo, el exceso alimentario y la ganancia
ponderal son frecuentes en las depresiones leves.
En
cerca del 20 por ciento délos depresivos, los síntomas son leves, pero la
enfermedad dura años, a menudo décadas. Esta variante distímica de la
depresión a menudo comienza temprano en la vida y se asocia con cambios
característicos de la personalidad. Las personasen esta situación son
melancólicas, pesimistas, no tienen sentido del humor o son incapaces de
divertirse, son pasivas y aletargadas, introvertidas, escépticas,
hipercríticas o en constante queja, autocríticas y llenas de autorreproches.
Están preocupados por la inadecuación, el fracaso y por los acontecimientos
negativos hasta tal punto que llegan al disfrute morboso con sus propios fracasos.
Algunas
personas depresivas se quejan de tener una enfermedad orgánica, con diversas
penas y dolencias o de miedos por sufrir desgracias o de volverse locas.
Otras creen que tienen enfermedades incurables o vergonzosas, como el cáncer o
las enfermedades de transmisión sexual o el SIDA, y que están infectando a
otras personas.
Cerca
del 15 por ciento de las personas deprimidas, más comúnmente aquellas con
depresión grave, tienen delirios (creencias falsas) o alucinaciones, viendo u
oyendo cosas que no existen. Pueden creer que han cometido pecados
imperdonables o crímenes o pueden oír voces que les acusan de varios delitos
o que les condenan a muerte. En casos raros, imaginan que ven ataúdes o a
familiares fallecidos. Los sentimientos de inseguridad y de poca valía pueden
conducir a las personas intensamente deprimidas a creer que son observadas y
perseguidas. Estas depresiones con delirios se denominan depresiones
psicóticas.
Los
pensamientos de muerte están entre los síntomas más graves de depresión.
Muchos deprimidos quieren morir o sienten que su valía es tan escasa que
deberían morir. Hasta un 15 por ciento de las personas con depresión grave
tiene una conducta suicida. Una idea de suicidio representa una situación de
emergencia y cualquier persona así debe ser hospitalizada y mantenida bajo
supervisión hasta que el tratamiento reduzca el riesgo de suicidio.
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