La hipnosis como herramienta en la terapia cognitivo conductual
Existe un proceso de desesperanza que lleva al paciente a pedir terapia. En ese proceso, el paciente se da cuenta de que, pese a todos los esfuerzos que está haciendo no consigue salir del problema que tiene y que necesita pedir ayuda a un experto. En este proceso de sentir la desesperanza las soluciones que no exigen esfuerzo, como la hipnosis, tienen un atractivo especial para el paciente, porque se siente incapaz de hacer nada por sí mismo para solucionar su problema.
Sin embargo, la hipnosis no es una terapia, es solamente una ayuda o herramienta auxiliar, en todas las terapias, incluida la terapia cognitivo conductual (ver por ejemplo, Bryant, Moulds, Guthrie & Nixon; 2005 y los trabajos de Capafons). Desde una perspectiva clínica, la hipnosis puede ser considerada como el grupo de técnicas que utilizan formal y deliberadamente la sugestión para provocar cambios en la conducta de los individuos (Tortosa, González Ordí y Miguel Tobal, 1999). Cambios que se han de enmarcar dentro de la perspectiva que puede proporcionar una terapia cognitivo conductual.
La base fundamental de la hipnosis es la sugestión, en realidad, la hipnosis consiste en las respuestas que da el hipnotizado a las sugestiones del hipnotizador (Holroid, 2003). En el proceso hipnótico, el paciente sigue las sugestiones que se le dan, dejando en manos del hipnotizador el control total de su conducta.
En la terapia cognitivo conductual hacemos indicaciones que podrían considerarse como sugestiones constantemente. Sugerimos a nuestros pacientes, por ejemplo, que cambien determinada forma de comportarse. Para ello empleamos la sugestión directa o metáforas y sugestiones indirectas.
De acuerdo con los últimos avances de la terapia cognitivo conductual, por ejemplo la terapia de aceptación y compromiso, no es adecuado que el paciente siga ciegamente lo que las reglas que plantea el terapeuta. Lo ideal es que él mismo descubra que las consecuencias de comportarse así. Por eso, lo que se le pide siempre que compruebe las consecuencias de los cambios sugeridos.
Aunque seguir las sugestiones hipnóticamente no es un método adecuado en la terapia cognitivo conductual; sin embargo, en la hipnosis hay un proceso en el que el paciente abandona el control consciente de su conducta y la terapia de aceptación y compromiso pretende que se dejen de intentar controlar procesos que no son controlables, por ejemplo la ansiedad, el sueño, etc. El abandono del control es un proceso interesante para la terapia cognitivo conductual, no para dejarlo en manos del terapeuta, sino para dejar que actúen los procesos automáticos del propio paciente.
Por eso, tiene interés especial la autohipnosis, es decir, el proceso por el cual se reúnen en la misma persona los dos papeles: hipnotizado e hipnotizador. En ese proceso la persona tiene total control sobre lo que quiere hacer, pero lo ejecuta de tal manera que tiene la sensación de no hacerlo de forma voluntaria.
La hipnosis alivia los sofocos después del cáncer de mama
La hipnosis puede ayudar a reducir los sofocos en las sobrevivientes de cáncer de mama, indicó un estudio publicado en Journal of Clinical Oncology.
Los autores del informe señalan que ‘los sofocos son un problema grave para muchas sobrevivientes’.
Los resultados son especialmente importantes porque la mejor terapia disponible para los sofocos en la actualidad, el tratamiento con estrógeno, no es accesible para la mayoría de las mujeres con cáncer de mama.
Asimismo, muchas mujeres deben tomar durante años fármacos que interfieren en la actividad del estrógeno, como el tamoxifeno, después del tratamiento del cáncer, pero ‘los sofocos pueden ser tan graves que algunas suspenden esos fármacos’, dijo a Reuters Health el doctor Gary Elkins.
A partir de estudios pequeños previos sobre los beneficios de la hipnosis en el tratamiento de los sofocos, el equipo de Elkins, de Baylor University en Waco, Texas, asignó al azar sesiones de hipnosis a 60 sobrevivientes de cáncer de mama una vez por semana durante 5 semanas o ninguna terapia adicional.
Las sesiones, de unos 50 minutos de duración, incluyeron orientación para que las pacientes alcanzaran un estado de relax profundo y luego sugerencias de imágenes mentales para ayudarlas a relajarse y sentirse más frescas, como imaginarse a ellas mismas caminando por el sendero frío de una montaña.
Las mujeres recibieron también instrucciones sobre cómo autoinducir la hipnosis.
Entre las 51 mujeres que finalizaron el estudio, las que utilizaron la hipnosis disminuyeron un 68 por ciento la gravedad y la frecuencia de los sofocos. Eso se tradujo en 4,39 sofocos menos por día en el grupo que usó la hipnosis, mientras que en el grupo control las variaciones fueron mínimas.
La hipnosis puede reducir el estrés al ayudar a las mujeres a relajarse, explicó Elkins, y les daría también una sensación de control que las ayudaría a mantener más estable la temperatura corporal.
HIPNOSIS Y DEPRESIÓN
Es evidente que con el paso del tiempo el interés por la hipnosis y las técnicas de sugestión ha ido aumentando tanto en el ámbito clínico como en el académico.
Y a poco que se rastree un poco en la bibliografía científica disponible se encuentran ya estudios que avalan su eficacia en distintos ámbitos de la Psicología y la Medicina como el control y tratamiento del dolor, los problemas de ansiedad, los trastornos alimentarios, la depresión, las disfunciones sexuales, las adicciones, el tabaquismo, etc. Incluso puede ser utilizada por los pacientes de cáncer.
La mayor parte de los trabajos evalúan la utilización de la hipnosis en el contexto de una terapia de carácter cognitivo o conductual, tipo de psicoterapia que ayuda a reconocer determinados patrones de pensamiento -calificados como distorsiones cognitivas capaces de provocar efectos adversos sobre las emociones y la conducta- y reemplazarlos con ideas sustitutivas inducidas por el terapeuta que se ajustan más a la realidad de la persona.
En el 2007 el Journal of Clinical and Experimental Hypnosis publicó un estudio titulado La hipnoterapia cognitiva para la depresión: una investigación empírica escrito por Assen Alladin y Alisha Alibhai en el que se investigó por primera vez la eficacia de la hipnoterapia cognitiva comparada con la psicoterapia convencional para el tratamiento de la depresión.
Los 84 pacientes del estudio, diagnosticados con depresión mayor, se dividieron de forma aleatoria en dos grupos y se les trató durante 16 semanas. Al final del tratamiento los pacientes de ambos grupos habían mejorado significativamente pero en los del grupo tratado con hipnosis los niveles de depresión, ansiedad y desesperanza eran menores.
El estudio demostró así que la hipnosis conductual reúne los criterios para ser considerado un tratamiento eficaz para la depresión.
Datos, por otra parte, que no hacen sino confirmar lo que ya se sabía. En el año 2000, por ejemplo, los profesores José L. Besteiro González y Eduardo García Cueto -de la Universidad de Oviedo- realizaron un estudio publicado bajo el título Utilización de la hipnosis en el tratamiento de la depresión mayor que básicamente adelantaba los resultados obtenidos siete años después. “En conclusión –explicaron ya entonces-, los pacientes más sugestionables sometidos a hipnosis obtienen tras tres meses de tratamiento una puntuación más baja en la escala de ansiedad del Test de Millon que los pacientes tratados con relajación o terapia cognitiva aislada.
Igualmente este grupo de pacientes altamente sugestionables tras el tratamiento obtienen una puntuación más baja en las escalas de Neurosis Depresiva y Depresión Mayor del Test de Millon que los pacientes tratados con relajación o terapia cognitiva aislada.
La tendencia observada en las escalas de Ansiedad, Histeriforme, Neurosis Depresiva, Pensamiento Psicótico y Depresión Mayor indican puntuaciones menores en el grupo de pacientes tratados con hipnosis respecto a la observada en el grupo de relajación muscular y terapia cognitiva aislada.
En definitiva, y como era de esperar, el uso de la hipnosis con los sujetos altamente sugestionables parece más efectiva que la relajación o la terapia cognitivo-conductual aislada en el tratamiento de la depresión mayor, aplicadas éstas en sujetos menos sugestionables.
La hipnosis, una técnica complementaria en numerosas terapias
Actualmente se utiliza con buenos resultados para tratar la fibromialgia, el estrés, los trastornos dermatológicos o la soledad
Los avances en la investigación del subconsciente han convertido a la hipnosis en una técnica complementaria en numerosas terapias. Así, junto a depresiones, trastornos alimenticios o fobias, esta técnica trabaja en líneas menos conocidas que ayudan a paliar desde la fibromialgia y el estrés a los trastornos dermatológicos, pasando por la soledad, casos todos ellos que tienen una raíz psicológica o psicosomática.
En relación a la fibromialgia, un estudio pionero desarrollado por CHC Psicólogo, dirigido por el experto en Psicología Clínica Isidro Pérez, y el Instituto de Reumatología de Barcelona, demuestra los efectos positivos de la hipnosis contra esta enfermedad. Según la investigación, el 80% de los pacientes que se sometieron a las sesiones experimentaron una mejoría notable de sus síntomas: dolor, fatiga, insomnio y ansiedad. Y es que, pese a que más de un millón de personas sufren este mal, aún se desconoce qué lo provoca, por lo que carece de tratamientos efectivos.
CHC trabaja también sobre el estrés, "muy relacionado con las alteraciones que sufre el paciente". "Cuando el estrés es prolongado, el cuerpo y la mente se ven desbordados", explicó Isidro Pérez. A través de frases repetitivas y sugestiones terapéuticas se enseña al paciente "herramientas para controlar el dolor y los demás síntomas", añadió el experto.
Trastornos de la piel
También pueden paliarse con la hipnosis, siempre después de haber consultado a un especialista, los trastornos dermatológicos. De nuevo, es el estrés la raíz del problema, sobre todo en aquellas personas que se rascan casi compulsivamente lesionándose la piel. La hipnosis, además, va directamente al síntoma, generando "una sensación de frescor en la zona afectada" que alivia el escozor.
Detrás de la soledad se esconde, en muchas ocasiones, "un sentimiento de aislamiento más psicológico que real", por lo que la hipnosis puede convertirse también en un gran aliado para superarlo. Otros síntomas, como los dolores de cabeza tensionales o las migrañas, pueden ser igualmente contrarrestados mediante esta técnica.
La hipnosis mitiga los síntomas de ciertas demencias
El Dr. Simon Duff, psicólogo forense, investigó los efectos de la hipnosis sobre personas que sufren de demencia y comparó ese tratamiento con los métodos de cuidados de la salud mental más utilizados. También comprobó los resultados de la hipnosis en comparación con los de un tipo de terapia de grupo en la que los participantes eran alentados a discutir sobre asuntos de actualidad
Encontraron que las personas aquejadas de demencia y que recibieron terapia hipnótica mostraron una mejoría en la capacidad de concentrarse, en la memoria y en la socialización, comparadas con las personas de los otros dos grupos de tratamiento. Con la hipnosis, también mejoraron la relajación, la motivación y la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
"Después de un período de nueve meses con sesiones semanales, quedó demostrado que los participantes que asistieron al grupo de discusión permanecieron sin cambios a lo largo de ese período. El grupo que recibió el "tratamiento usual" mostró una ligera disminución durante el período de observación. En cambio, aquellos que recibieron sesiones regulares de hipnosis mostraron una mejoría clara en todas las áreas observadas", relata el Dr. Duff.
"Los participantes que son conscientes de que han contraído una enfermedad mental, pueden sufrir de depresión y ansiedad, ante la pérdida gradual de su capacidad cognitiva. Y la hipnosis (que actúa como una herramienta de relajación) puede ayudar verdaderamente a la mente a concentrarse en las actividades positivas como la socialización", explica el Dr. Duff.
Más adelante se realizarán otras investigaciones para averiguar si la hipnosis mantiene sus efectos sobre la demencia a medida que progresa la enfermedad, a través de largos períodos de tiempo.
El Dr. Dan Nightingale, coautor de la investigación y consultor principal sobre la demencia en la Clínica Abacus en Newark, añade: "Las evidencias recogidas hasta la fecha han demostrado que a través del uso correcto de la hipnosis podemos mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de demencia. Hemos preparado un curso para los profesionales de la salud que deseen incorporar la hipnosis a sus terapias.
El 40% de las personas que recurren a la hipnosis lo hace por problemas emotivos, según un experto
Esta metodología permite establecer, a través de la Hipnosis Dinámica, una comunicación no verbal con el inconsciente para resolver problemas graves o cotidianos, y mejorar así la calidad de vida, según explicó este experto.
A su juicio, "serían suficientes al máximo unas diez sesiones para lograr un éxito positivo". Además, indicó que el 23 por ciento de todos los que recurren a la hipnosis lo hace para dejar de fumar, un nuevo método que se demuestra ser eficaz en un 80 por ciento de los casos, dando la posibilidad de interactuar con la psique más profunda, gracias a una comunicación no verbal, que no utiliza las palabras.
Se trata de un novedoso método que permite llegar al bienestar, ayudando a dejar de fumar, tener éxito en la vida profesional, resolviendo problemas de la conducta, depresión y hasta dificultades en la vida sexual, según explicó Benemeglio.
"Recurrir a la hipnosis es una verdadera moda en España para mejorar el aspecto físico, para tener una vida sexual más satisfactoria, para mejorar en la vida laboral e incluso para recuperar una pareja", señaló.
La hipnosis dinámica, puede actuar eficazmente, a través de la negociación analógica con el propio inconsciente, en todas las edades, en las terapias del dolor, en los casos de depresión, ataques de pánico, desórdenes de ansia, fobias, insomnio, somatizaciones, desórdenes alimenticios, dependencias (alcohol o tabaco, por ejemplo), patologías dermatológicas, cefaleas musculo-tensoras, desórdenes gástricos psicosomáticos y otros desórdenes de la emotividad y del comportamiento.
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Aplicaciones de la hipnosis: la autohipnosis
En la terapia hay que conseguir un automatismo en los cambios de conducta que introducimos. El automatismo se consigue a base de la repetición de los cambios que se han realizado; pero la automatización está fuera de nuestro control por su propia definición. En efecto, un proceso automático es aquel que realizamos sin control consciente; si lo queremos controlar conscientemente, ya no es automático. La forma de llegar a automatizar un proceso es la repetición de la conducta. Hay ejemplos que todos hemos vivido: de pequeños hemos aprendido a andar o a guardar el equilibrio, hacerlo conscientemente requiere un esfuerzo considerable. De mayores aprendemos a conducir y muchas veces llegamos a cambiar de marcha automáticamente, sin pensarlo; incluso llegamos al trabajo por el camino habitual sin saber cómo: la repetición es la vía predilecta para la automatización de la conducta.
En la terapia hay que aprender que la puesta en marcha de los procesos automáticos no puede controlarse y por tanto no va a ir al ritmo que a nosotros (terapeuta y paciente) queremos. Por ejemplo, la habituación ocurre fuera de nuestra voluntad, los hábitos tienen fuerza y resurgen una y otra vez. Si no tenemos claro qué es el proceso de automatización, podemos llegar a pensar que la terapia ha fracasado. La paciencia es la virtud que hay que aplicar y hay que tener confianza en los procesos automáticos que están detrás de la consolidación de lo que se va haciendo en la terapia.
Aprender a dejar de intentar el control de lo incontrolable es necesario para el paciente. El paciente tiene que dejar el control; pero no en manos del terapeuta como hipnotizador, sino confiando en sus propios procesos automáticos. En este proceso, la autohipnosis puede ser un referente.
Por ejemplo, cuando hacemos una exposición en la imaginación, el objetivo es el fortalecimiento de la conducta comprometida con nuestros valores y no la extinción de la ansiedad. En consecuencia, aún cuando nos sintamos totalmente tranquilos en el proceso de exposición, hemos de seguir con el proceso para automatizar las respuestas que queremos dar. Se trata de un proceso similar a la autosugestión y es conveniente hacerla siguiendo las reglas de la inducción.
Investigación de la Hipnosis
Se ha llevado a cabo suficiente investigación sobre la naturaleza de los efectos de la hipnosis y la sugestión y ambas continúan siendo una herramienta contemporánea en la investigación psicológica. Un número de diversos filamentos son aparentes:
* Los que examinan el estado de hipnosis por sí mismo.
* Los que examinan de adentro afuera los efectos y propiedades de las sugestiones de la hipnosis.
* Y los que usan la sugestión hipnótica como herramienta para investigar
otras áreas de funcionamiento psicológico.
Con el reciente advenimiento de nuevas técnicas de proyección de imagen del cerebro (principalmente exploraciones de MRI, con EEG y animales contribuyendo en un grado inferior) ha habido un resurgimiento de interés en la relación entre la hipnosis y el funcionamiento del cerebro. Cualquier experiencia humana se refleja de cierta manera en los colores que el cerebro ve o por el movimiento subrayado por la actividad en la corteza visual, el sentimiento de temor es mediado por la actividad en la amígdala de modo que la hipnosis y la sugestión tengan efectos observables sobre la función del cerebro. Una edición importante para los investigadores que llevan a cabo proyección de imagen del cerebro es separar los efectos de la hipnosis y de la sugestión, sabiendo que una sugestión dada durante la hipnosis afecte el área X del cerebro no nos dice solo sobre la hipnosis, nos dice también sobre los efectos de la sugestión. Para explicar esto, los experimentos necesitan incluir una no-hipnótico-respuesta-a-sugerencia. condición- Sólo de éste modo pueden examinarse los efectos específicos de la hipnosis.
Se ha llevado a cabo un número de estudios de proyección cerebral de imagen mientras los sujetos se encontraban bajo hipnosis. Una selección de éstos estudios se explica aquí abajo:
Un experimento científico controlado postula que la hipnosis puede alterar la percepción y opinión de nuestra experiencia de conciencia de un modo que no es posible cuando la gente no está hipnotizada, al menos en gente altamente hipnotizable. En este experimento, la percepción del color cambiaba por la hipnosis en gente altamente hipnotizable, como determinaron los scanners (PET), (Positron emission tomography), (Kosslyn et al., 2000). (Esta investigación no compara los efectos de la hipnosis en gente menos hipnotizable y por consiguiente podría mostrar poco y casual efecto debido a la falta de un grupo controlado.)
La Hipnosis, como forma de conducta natural ha existido desde los orígenes mismos de la humanidad, con diferentes nombres a través de los tiempos, por cierto, pero siendo siempre un mismo fenómeno psiconeurofisiológico. Hoy es entendida la hipnosis cognitiva como un modo, un estilo comunicacional, un estado de receptividad específico y como una predisposición cognitiva a utilizar y optimizar los propios potenciales que cada persona posee.
Siempre hemos sostenido que la Hipnosis Clínica es una técnica por intermedio de la cual pueden realizarse tratamientos psicoterapéuticos, pero no es un método terapéutico en sí mismo. La hipnosis, para muchos, parece tener una finalidad muy simplificadora de ese arte o técnica que es la psicoterapia. Esta sobresimplificación es un grave error que en mucho perjudica a la hipnología.
Sabemos que para llegar a una meta realmente terapéutica es necesario la puesta en movimiento y la acertada estimulación de las fuerzas madurativas de la personalidad. Sin un Yo maduro y fuerte, no es posible elaborar los conflictos del pasado, ni las exigencias del presente, y con ello poder encaminar la búsqueda hacia una estable y adecuada salud mental. Donde la hipnosis tiene su más amplio campo de labor es en su utilización dentro de la práctica psicoterapeutica.
Por supuesto con un criterio muy alejado de la supresión de síntomas mediante "omnipotentes" fórmulas de un hipnoterapeuta poco formado en psicología profunda, formulaciones tales como "No tendrá más insomnio", "dejará de beber o fumar porque eso es dañino para su salud", " tendrá satisfacción sexual " , "a partir de hoy ya no comerá con exceso", "no se sentirá más angustiado y podrá ser feliz". Estas ingenuidades no conducen a nada y son las responsables de que en ciertas épocas haya sido considerada ineficaz la hipnosis.
Guerra a los malos humos Tabaquismo
Fijar una fecha límite para dejar el hábito, evitar las situaciones asociadas al tabaco, combinar el tratamiento elegido con una dieta rica en fruta y no dejarse desanimar por las recaídas son los consejos que los médicos gallegos ofrecen a quienes quieren dejar los cigarrillos. Aseguran que se trata de una enfermedad y por ello, debe ser un especialista el que determine qué terapia es la más adecuada para cada paciente. El mercado gallego ofrece toda una amplia gama de tratamientos desde los clásicos chicles de nicotina y los fármacos hasta productos de herboristería, sesiones de acupuntura o terapia a través de la hipnosis.
Es uno de los propósitos para el nuevo año por excelencia y durante 2010 puede ganar adeptos ante el anuncio del Ministerio de Sanidad de endurecer la ley antitabaco. Los médicos gallegos reconocen que dejar de fumar no es fácil, pero sostienen que tampoco es misión imposible. Seis de cada diez fumadores estarían dispuestos a decir adiós a los cigarrillos, pero como la fuerza de voluntad no suele ser suficiente, el mercado ofrece toda una gama de tratamientos adecuados a las necesidades de cada paciente. Parches, acupuntura, hipnosis o diferentes tipos de medicamentos prometen ser la solución para dejar un hábito que los médicos califican de "enfermedad". Por ello, recomiendan acudir a un especialista para que determine cuál es la mejor terapia que se debe seguir.
Hipnosis. Someterse a sesiones de hipnosis clínica es una de las últimas novedades en tratamientos antitabaquismo. Lejos del espectáculo que se ofrece en la televisión, el paciente no pierde la consciencia ni la voluntad durante la terapia. "Lo que ocurre es que el fumador entra en un estado de concentración muy alto y se convierte en muy sugestionable, de forma que si lo intentamos convencer de algo será mucho más efectivo en este estado que si se lo decimos cuando está normal", señala la psicóloga coruñesa María José Garabito, que realiza este tratamiento en su clínica de Narón. "En ningún momento se pierde la voluntad. Por ejemplo, si alguien quisiese hacer una barbaridad como pedirle que se desnudase o hacerle creer algo como ocurre en televisión, el paciente sería consciente y podría levantarse e irse sin problemas", añade. Durante la sesión, el objetivo no es convencer al paciente de que deje de fumar sino potenciar los aspectos positivos de no hacerlo. "Le hablamos de la necesidad de cuidarse, de sentirse bien y le recordamos buenos momentos sin tabaco", añade Garabito. El tipo y el número de sesiones varía en función del número de cigarrillos que consume el fumador, los años que lleva con el hábito o su ansiedad al dejarlo. "Hay de todo, pero lo normal es que no haga efecto hasta la cuarta o quinta hipnosis", señala esta psicóloga, quien añade: "El único requisito para someterse a esta terapia es estar convencido de que quieres dejar el tabaco. Hay gente que viene pensando que esto es magia y no es así
Claves sobre la hipnosis
Sin embargo con el paso del tiempo se observó que realmente el agente decisivo para la curación no era el dominio de esa fuerza etérea, sino que estaba condicionada al sujeto que practicaba el experimento, al hipnotizador, y que este era el que realmente condicionaba el éxito de la sesión y de sus efectos, hubo por lo tanto un giro copernicano y una nueva conciencia para comprender lo que seria más tarde la hipnosis moderna.
Podemos definir la hipnosis como el método seguido para provocar un estado psico-físico diferente al de vigilia y al del sueño profundo, producido mediante influjo personal o por aparatos adecuados, con el cual conseguimos diversos objetivos en general de uso terapéutico. La hipnosis funciona en este estado alterado de conciencia para que el operador por medio de sugestiones oriente los pensamientos y las conductas una vez se recupere la consciencia total.
Para el doctor González la hipnosis clínica ha sido una herramienta muy eficaz a la hora de curar o al menos mitigar algunas dolencias y enfermedades que tuvo que tratar en su extensa carrera como jefe de departamento del hospital de parapléjicos en Toledo. Este magnífico profesional nos confiesa que la salud es una cuestión de confianza. Antes se separaban las enfermedades psíquicas de las somáticas, ahora se considera que toda enfermedad es psicosomática.
Hay tres niveles dentro de la hipnosis: trance ligero, medio y profundo. Para que la hipnosis pueda desplegar todos sus efectos favorables se ha de llegar al trance profundo.
Lo más importante para los efectos de la hipnosis es la predisposición del que va a ser hipnotizado. Si un sujeto no quiere ser hipnotizado no se logrará ningún avance.
Para saber si un sujeto es susceptible de ser hipnotizado, se le somete bajo estado de relajación, a diversos ensayos tales como la prueba del péndulo: el sujeto mantiene la mano quieta sujetando por un hilo un objeto tipo llave o anillo y se le dice que poco a poco se moverá, el sujeto de forma subconsciente moverá la mano para que el péndulo se agite; movimiento de cuerpo oscilante: el cuerpo del sujeto se mueve de un lado a otro; el nudo de manos: se le hace entrelazar los dedos de las manos al sujeto y se le dice que no puede separarlas; catalepsia bucal: se tiene la sensación de que la lengua se hincha y no se puede hablar.
Una vez se considera que el sujeto es apto se pasa a las técnicas para hipnotizar, algunas de ellas son:
-Voz algo más baja de tono de lo normal y ralentizar la velocidad del habla.
-Palabras de estímulos positivos, nunca se han de dar sugestiones negativas, no hay que decir no…, nunca…, o palabras como dolor, malo, negativo, etc. El hipnotizador ha de seguir un lenguaje que estimule el bienestar y utilizará siempre palabras y expresiones tales como te vas a sentir bien, estás muy a gusto y tranquilo, sientes un gran bienestar, etc.
-Frases repetitivas: es muy importante tener cierta cadencia monótona en la comunicación de la información que se da para que esta sea monocorde y repetitiva y así favorezca el proceso hipnótico.
-La fijación de un objeto preferiblemente brillante a unos 20 cm por encima de la altura de los ojos.
-La levitación manual: con los brazos extendidos, al sujeto se le indica que ha de concentrase (fijar la atención) en uno de sus brazos y visualizarlo para que tenga la sensación de que el brazo no pesa nada y que poco a poco se va elevando, que puede flotar. Luego esta sensación se hace extensible a todo el cuerpo.
-Catalepsia rígida del brazo: es como el anterior pero el estímulo nos comunica que el brazo pesa mucho y que poco a poco se cae.
-Catalepsia rígida de párpados: los párpados caen y pesan tanto que es imposible volver a abrirlos.
-Preguntas con respuestas lentas: Una de las pruebas que realiza el doctor es realizar preguntas, si las respuestas son lentas entonces se entiende que el sujeto está en trance hipnótico.
-Estímulo signo-señal: al sujeto se le da la orden de que realice alguna cosa y responde favorablemente.
Una vez que el sujeto está hipnotizado, se le hace vivir una experiencia para saber cuál es el mal que le aqueja y si ya se sabe, aplicará sugestiones positivas para lograr la cura o mejora del elemento que perjudica al paciente.
Llegados a este punto, uno de los métodos utilizados es hacer vivir al sujeto bajo hipnosis una ficción como si estuviera en un teatro y él fuera el protagonista de la obra (alegoría de su propia vida), y se le hace que explique todo lo que vea y experimente en esa función reorientando la experiencia para lograr los objetivos propuestos.
El Doctor González nos confesaba que con la hipnosis se puede curar casi cualquier dolencia.
Con sugestiones hipnóticas se puede provocar tanto un efecto sintomático como etiológico, esto es, curar tanto un síntoma como el origen del mal o dolencia respectivamente. Así nos confesaba que bajo hipnosis el sujeto corta la comunicación que hay entre el cerebro y el miembro o parte dolorida para que el estímulo no llegue a la zona afectada.
Además afirmaba que bajo hipnosis el sujeto no suele mentir y el cerebro segrega endorfinas, lo cual provoca que la hipnosis sea una experiencia agradable.
Habló también que la técnica de autohipnosis nos ayuda a relajarnos, pero que llega un momento en el que el sujeto se duerme y no pasa del grado de trance medio. Siempre se requiere un operador-hipnotizador externo para llegar al grado profundo de la hipnosis y conseguir así todos sus efectos.
Para finalizar, el Doctor afirmó que la hipnosis puede ser explicada perfectamente por el efecto de la Psicoplasia, que es el conjunto de cambios orgánicos que subyacen a toda actividad psíquica y que forman parte constituyente de la misma.
La hipnosis, hoy en día utilizada en muchos hospitales como método eficaz para mitigar o anular determinadas dolencias y enfermedades, sigue siendo un campo que consideramos no sólo fascinante sino que está en proceso de convertirse en la herramienta para muchos remedios tanto físicos como psíquicos. Desprovista ya de ese halo de extrañeza que protagonizó su descubrimiento y primeras aplicaciones, es un método terapéutico que recomendamos su práctica para descubrir las capacidades que habitan en cada uno de nosotros y así descubrir los beneficios que puede provocar su propia mente, porque… ¿Que mayor y misterio y grandeza que nuestra propia psique?
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