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Tratamiento LOS MIEDOS
Inseguridades
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El miedo o el pánico es una ansiedad aguda
y extrema que se acompaña de síntomas fisiológicos.
Los ataques de pánico pueden ocurrir en
cualquier tipo de ansiedad, generalmente en respuesta a una situación
específica relacionada con las principales características de la ansiedad.
Por ejemplo, una persona con fobia a las
serpientes puede sufrir pánico cuando se encuentra con una de ellas. Sin
embargo, estas situaciones de pánico difieren de las que son espontáneas, no
provocadas y que son las que definen el problema como un pánico patológico,
Un cuarto oscuro, subir a un ascensor, hablar en publico, Etc.
Los ataques de pánico son frecuentes: más
de un tercio de los adultos los presentan cada año. Las mujeres son de dos a
tres veces más propensas. El trastorno por pánico es poco corriente y se
diagnostica en algo menos del 1% de la población. El pánico patológico
generalmente comienza en la adolescencia tardía o temprano en la edad adulta.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas de un ataque de pánico (entre
otros, dificultad respiratoria, vértigos, aumento del ritmo cardíaco, sudación,
ahogo y dolor en el pecho) alcanzan su intensidad máxima en el plazo de 10
minutos y normalmente se disipan dentro de pocos minutos, no pudiendo por
ello observarlos el médico, sino tan sólo el miedo de la persona a sufrir
otro terrible ataque.
Como los ataques de pánico se producen
frecuentemente de modo inesperado o sin razón aparente, con frecuencia las
personas que los presentan se preocupan con anticipación por la posibilidad
de sufrirlos de nuevo (una situación conocida como ansiedad anticipatoria) y
evitan lugares donde han sufrido ataques anteriormente. El hecho de evitar
los lugares que se temen se denomina agorafobia. Si la agorafobia es lo
suficientemente intensa, la persona puede llegar a enclaustrarse en su propio
domicilio.
Como los síntomas de un ataque de pánico
implican a muchos órganos vitales, las personas a menudo se preocupan
pensando que padecen un problema del corazón, de los pulmones o del cerebro y
buscan la ayuda de algún médico o se dirigen a un servicio de urgencias.
Aunque los ataques de pánico son incómodos
(a veces de forma extrema), no son peligrosos.
Mediante la psicoterapia, junto con la hipnoterapia, se
consigue ir directamente a la raiz, de la causa del problema.
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