PROTOCOLOGO SOBRE LA HIPNOTERAPIA

 

 

 

 

Protocolo hipnoideo.

 

 

La hipnosis se puede conceptuar como "una forma de concentración enfocada atenta y receptiva con una sensación de conciencia paralela y constricción de la conciencia periférica". En ella se pueden alterar las percepciones, manifestar disociación, amnesia, cumplimiento compulsivo de instrucciones dadas, y aceptación de incongruencias lógicas. El fenómeno hipnótico se da de forma natural, incluso sin inducción formal, y por ello es importante al menos reconocer el trance.

 

 

Su primera contextualización terapéutica formal nace con el "magnetismo animal" de Mesmer, en el s. XVIII; desde entonces ha sido empleada en forma cíclica, aunque posiblemente esté en el origen de todas las escuelas terapéuticas importantes desde Freud hasta Watson o Wundt, sin olvidarnos de la aportación de Milton Erickson que marcó un hito en su momento.

 

 

Los mitos sobre la hipnosis incluyen el concebirla como sueño, el considerarla peligrosa, o entender que sólo ocurre cuando se la utiliza formalmente. Es necesario matizar que no debe ser considerada como una modalidad específica de psicoterapia, sino como una técnica susceptible de ser utilizada desde distintos tipos de psicoterapia.

 

 

Parece ser que la capacidad para el trance es bastante estable y que sigue una distribución normal en la población, siendo la motivación del sujeto un preeditor significativo de la hipnotizabilidad.

 

 

Etapas en el tratamiento terapéutico.

 

 

Preparación del paciente.

 

 

Incluye el establecimiento de la relación con el paciente, el informar y desmitificar la hipnosis, y evaluar la capacidad de trance. Para este último propósito, se han desarrollado escalas específicas, como la Stanford Hypnotic Susceptibility Scales, o la Hypnotic Induction Profile, que simultáneamente constituye un método de inducción. También pueden usarse pruebas sencillas, como la de levitación del brazo. Aunque en los últimos años este apartado debido a la gran profusión de trabajos ensayo/respuesta y estadística acumulada suele omitirse.

 

 

Se ha recomendado el definir los procedimientos hipnoterapéuticos, en base a evitar resistencias en el paciente, poner la responsabilidad del cambio en él, y permitir mayor flexibilidad y seguridad al terapeuta.

 

 

Inducción de la hipnosis.

 

 

Hay un número casi infinito de posibles técnicas, desde la relajación progresiva, hasta la fijación de ojos o la levitación, todas ellas ya obsoletas en función de las nuevas técnicas de intervención de la hipnosis clínica. Se calcula que de 2/3 a 3/4 de la población psiquiátrica ambulatoria es susceptible de ser hipnotizada, y 1 de cada 10 lo es en muy alto grado. Posteriormente se profundiza en el trance usando diversas técnicas, desde el descenso por escaleras, respiración, o uso de imágenes...

 

 

Usando el trance.

 

 

Las sugestiones dependen básicamente del objetivo terapéutico. Pueden ser directas o indirectas, en función de la orientación del hipnoterapeuta y del paciente concreto (más o menos resistente al protocolo). Las inducciones más habituales terapéuticamente son:

 

Usar formulaciones positivas. (Incremento de la autoestima).

Uso de imágenes. (Para profundizar en el trance)

Ser flexibles en el enunciado. (No utilizar scripts predeterminados y estandarizados).

Repetir las sugestiones. (Bucles para afianzar las sugestiones).

Evitar transmitir fracaso o duda. (Empatía).

Terminación.

 

 

Se cuenta al revés o se suben las escaleras de nuevo, aunque el simple uso de sugestiones más o menos directas suele ser suficiente.

 

 

Protocolo.

 

 

Este protocolo de intervención que puede parecer a simple vista sencillo, reviste no obstante una gran complejidad en el uso, diseño y aplicación de las diferentes etapas (ejercicios) y requiere de una formación específica y especializada por parte del terapeuta.

 

 

Aplicaciones.

 

 

Básicamente cualquier problema psicopatológico se ha intentado remitir mediante hipnosis, aunque los índices de eficacia han sido variables y a veces contradictorios a lo largo del tiempo, en consonancia también con la heterogeneidad de la práctica hipnótica, la homogeneización de la hipnosis clínica en los últimos años permitido revelar un casuística irrefutable en cuanto a su valor y eficacia terapéuticas.

 

 

Entre las más documentadas aplicaciones destacan el control del dolor, los trastornos adictivos, los hábitos (tabaco, alimentación), la reestructuración cognitiva, trastornos psicosomáticos (asma, gastrointestinales, derma-tológicos), por estrés postraumático, de ansiedad (fobias, insomnio), disociativos (fugas, conversiones, personalidad múltiple) y otros.

 

 

Se sabe que en el trance hipnótico se inhiben ciertas concentraciones neuronales del córtex, a la vez que se estimulan otras, debido a la monitorización electrónica que actualmente se puede realizar mediante electroencefalógrafos digitales, poli monitores de respuestas lobulares y monitores fisiológicos (tensiómetros, electrocardiógrafos, y medidores

de respuestas musculares).

 

 

Efectos y características del fenómeno hipnótico.

 

 

El fenómeno hipnótico produce una serie de modificaciones en el individuo:

 

Inercia psicomotora. Inexpresividad facial. Catalepsia ocular. Mirada fija y vacía.

Pasividad general motora y psíquica.

Aumento de la sugestibilidad.

Disminución del ritmo respiratorio, y a veces cardiaco, así como hipotensión.

En el estado sonambúlico se puede producir una amnesia total si se desea.

No puede hablarse de peligrosidad, ni presenta efectos secundarios de consideración.

En principio sólo debe impedirse su uso a través de la coacción y la presión.

 

 

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