LA TIMIDEZ ES
COMPLETAMENTE SUPERABLE
Los síntomas físicos de la timidez son: sudor frío en las manos y en la
frente, latidos que se aceleran, nudos en la garganta, temblores y tics.
Innumerables síntomas se tornan incontrolables e invaden con frecuencia a los
tímidos más problemáticos, cuando se encuentran ante otras personas.
La timidez condiciona la forma de encarar proyectos, trabajos o relaciones
sociales porque las actitudes o decisiones que adopta la persona tímida, a lo
largo de su vida, están ligadas directamente a su forma de ser; en general, se
autolimita y actúa en contra de sí mismo.
La gente, en general, tiene un sentimiento de Inseguridad o vergüenza a la
hora de expresar sus ideas y sentimientos. Esto se exhacerba en los tímidos.
Según el psicólogo José Valencia Padilla, el paso más importante para vencer
la timidez es el “simple hecho” de querer hacerlo. Asegura que esto ocurre por
dos razones: “La primera, porque a esta decisión se ha llegado por medio de un
proceso de reflexión sobre uno mismo, reconociendo los propios defectos. La
segunda, es que la persona puso en marcha una toma de decisión, lo que muestra
su voluntad y su seguridad en sí mismo.”
Quienes se ven afectados por la timidez suelen sentirse retraídos ante nuevas
situaciones sociales y eso no les permite entablar conversaciones y relaciones
con otras personas.
Usar la timidez
Si la timidez no pasa a mayores, puede convertirse en un elemento factible de
sacarle rendimiento.
La tranquilidad –marca registrada en las personas retraídas ayuda a controlar
los impulsos indeseables y facilita una mejor aceptación social, en lugar de
aquellas otras que no actúan con tanto cálculo.
Por otra parte, los tímidos son introvertidos, y pueden aprovechar esta
facilidad para profundizar en la creatividad interior y estimular la
imaginación y la fantasía.
Aunque en el ámbito laboral se valore la comunicación entre empleados, también
en ese terreno pueden sacar utilidad de su propia timidez, ya que ésta muestra
una tendencia a ser perfeccionista y a abordar con eficacia las tareas que
requieren mucha concentración.
Superándola
A la timidez se la puede abordar de la siguiente manera:
• afrontar el miedo: las técnicas de relajación permiten apoyar las decisiones
que llevan a situaciones difíciles;
• rechazar las ideas irracionales: producir pensamientos como "no me afecta",
"una discusión es cosa de dos", "me siento en función de cómo pienso”, todo
ser humano se equivoca" o "qué es lo peor que me puede ocurrir";
• convicción: mostrar una conducta convincente a la hora de defender intereses
propios, y expresar las opiniones libremente, pero siempre teniendo en cuenta
que no hay que herir la susceptibilidad de los demás;
• concentración: atender a los pensamientos no deseados y estar atento a la
aparición de pensamientos negativos para identificarlos y desecharlos.
Cuando se vuelve grave
Si la timidez supera el límite, pasa a ser Fobia Social y se precisa un
tratamiento. En muchos casos, la fobia puede ser extrema y generar una
alteración que impida el sostenimiento del bienestar y el logro de metas.
Beatriz Daiksel, licenciada en psicología, explica que el punto de inflexión
donde la timidez se convierte en fobia social es “cuando impide hacer cosas.
Al tímido le da vergüenza hacer algo pero lo hará, el fóbico no puede”,
agrega. Asegura que cuando la timidez empieza a distorsionar la vida de una
persona es cuando debe comenzar a tratarse.
El método usado habitualmente es el tratamiento combinado: un procedimiento en
el que se aúnan la medicación con un tratamiento cognitivo. Pero esto es sólo
en casos extremos porque la timidez es completamente superable.
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