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Tratamiento FOBIAS Ansiedad Bloqueos |
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Las fobias implican una ansiedad
persistente, irrealista e intensa en respuesta a situaciones externas
específicas como mirar hacia abajo desde las alturas o acercarse a un perro pequeño. La gente que tiene una fobia
evita situaciones que desencadenan su ansiedad o las soporta con gran
sufrimiento. Sin embargo, reconocen que su ansiedad es excesiva y por ello
son conscientes de tener un problema. |
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Agorafobia Aunque agorafobia significa
literalmente temor a las áreas del mercado o a los espacios abiertos, el
término describe más específicamente el miedo a quedar atrapado sin una
manera práctica y sencilla de escapar en caso de un ataque de ansiedad. Las situaciones típicas que son
difíciles para una persona con agorafobia incluyen la espera en la cola en un
banco o en el supermercado, sentarse en la mitad de una larga fila de
asientos en el teatro o en clase y viajar en autobús o en avión. Algunas
personas desarrollan agorafobia después de presentar un ataque de pánico en
una de estas situaciones. Otras personas pueden sentirse simplemente
incómodas en estas situaciones y no desarrollar nunca, o sólo tardíamente,
ataques de pánico. La agorafobia a menudo interfiere
con la vida diaria, en ocasiones de forma tan intensa que deja a la persona
recluida en su domicilio. Un 3,8 por ciento de las mujeres
y un 1,8 por ciento de los varones presenta una agorafobia en un período de 6
meses. El trastorno comienza con más frecuencia temprano en la segunda década
de la vida; es raro que se inicie más allá de los 40 años. Fobias específicas Las fobias específicas son los
episodios de ansiedad más frecuentes. Alrededor del 7 por ciento de las
mujeres y el 4,3 por ciento de los varones tiene una fobia específica en un
período de 6 meses. Algunas fobias específicas, como
el temor a los animales grandes, a la oscuridad o a los extraños comienzan
temprano en la niñez. Muchas fobias desaparecen con el tiempo. Otras fobias
como el miedo a los roedores, a los insectos, al agua, a las alturas o los
sitios cerrados, se desarrollan característicamente más tarde. El 5 por ciento de las personas,
por lo menos, tiene un cierto grado de fobia a la sangre, las inyecciones o
las heridas y puede incluso desmayarse, lo que no sucede con otras fobias ni
otros tipos de ansiedad. Por el contrario, muchas
personas con trastornos por ansiedad, hiperventilan, lo que les puede
provocar sensaciones de desmayo, aunque en realidad no llegan a desmayarse. Fobia social La aptitud de una persona para
relacionarse de un modo afable con otras afecta a muchos aspectos de la vida,
incluyendo las relaciones familiares, la educación, el trabajo, el tiempo
libre, las relaciones sociales y la vida de pareja. Aunque es normal tener algún
grado de ansiedad en las situaciones sociales, las personas con fobia social
tienen tanta ansiedad que tratan de evitarlas o bien las soportan con gran
sufrimiento. Investigaciones recientes sugieren que alrededor de un 13 por
ciento de la gente sufre una fobia social en algún momento de su vida. Entre las situaciones que
habitualmente desencadenan ansiedad entre la gente con fobia social se
incluye hablar en público, actuar en público (como actuar en una obra o tocar
un instrumento musical), comer con otros, firmar un documento ante testigos y
usar un servicio público. A las personas con fobia social les preocupa que
sus actuaciones o sus acciones sean inadecuadas. A menudo les preocupa que su
ansiedad pueda ser percibida (porque transpiren, se enrojezcan, vomiten,
tiemblen o que su voz se note temblorosa), que pierdan el hilo de su
pensamiento o que no sean capaces de encontrar las palabras para expresarse. Un tipo más general de fobia
social es la que se caracteriza por presentar ansiedad en casi todas las
situaciones sociales. Las personas con una fobia social generalizada están a
menudo preocupadas temiendo que si sus actuaciones no cumplen las
expectativas, se sentirán humilladas y avergonzadas. Algunos individuos son tímidos
por naturaleza y muestran esa timidez desde temprano, lo que más tarde se
convierte en una fobia social. Otros experimentan por vez primera durante la
pubertad su ansiedad en situaciones sociales. Si no se trata, la fobia social
a menudo persiste, haciendo que mucha gente evite actividades en las que les
gustaría participar. Obsesión compulsiva La obsesión compulsiva se
caracteriza por la presencia de ideas, imágenes o impulsos recurrentes, no deseados,
invasores, que parecen sin sentido, extraños, indecentes o aterradores
(obsesiones) y a la vez una urgencia o una compulsión a hacer algo que libere
de la incomodidad causada por la obsesión. Los temas obsesivos
omnipresentes son el daño, el riesgo o el peligro. Entre las obsesiones más
frecuentes están las preocupaciones por la contaminación, la duda, la pérdida
y la agresividad. Característicamente, la gente
con un trastorno obsesivo-compulsivo se siente impulsada a realizar rituales
(actos repetitivos, con un propósito, intencionales). Los rituales utilizados
para controlar una obsesión incluyen lavarse o limpiarse para quitarse la
contaminación, comprobaciones repetitivas para suprimir las dudas, guardar
las cosas para que no se pierdan y evitar a las personas que pudieran ser
objeto de agresión. En general los rituales consisten en el excesivo lavado
de manos o en la comprobación repetitiva para asegurarse de haber cerrado la
puerta. Otros rituales son mentales, como el cálculo repetitivo o hacer
afirmaciones para disminuir el peligro. La obsesión compulsiva es diferente
de la personalidad obsesivo-compulsiva. La gente puede tener una
obsesión hacia cualquier cosa y sus rituales no están siempre conectados de
forma lógica a la incomodidad que se trata de aliviar. Por ejemplo, una
persona que está preocupada por la contaminación puede haber sentido alivio
una vez al haber metido por casualidad su mano en el bolsillo. A partir de
ese momento, cada vez que le surge una obsesión relacionada con la
contaminación, introduce repetidamente su mano en el bolsillo. En general, las personas con
trastornos obsesivo-compulsivos son conscientes de que sus obsesiones no
reflejan riesgos reales. Reconocen que su comportamiento físico y mental es
excesivo hasta el punto de llegar a ser insólito. De allí la diferencia entre
la obsesión compulsiva y los trastornos psicóticos, en los cuales la gente
pierde contacto con la realidad. La obsesión compulsiva afecta a
cerca del 2,3 por ciento de los adultos y sucede con aproximadamente igual
frecuencia en mujeres que en varones. Como las personas afectadas por este
trastorno temen la vergüenza de ser descubiertas, a menudo realizan sus
rituales de modo secreto, aun si éstos les llevan varias horas cada día.
Cerca de un tercio de las personas con una obsesión compulsiva se encuentra
en estado depresivo cuando se diagnostica el trastorno. En conjunto, dos
tercios sufren depresión en algún momento. |
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