Tratamiento INSOMNIO

 

 

 

Los problemas para dormir, llamados insomnio, pueden tomar varias formas a saber:

 

Dificultad para conciliar el sueño apenas se va a la cama en la noche.

 

Despertarse muy temprano en la mañana.

 

Despertarse frecuentemente durante toda la noche.

 

Todos estos tipos de insomnio pueden ocasionar somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse fresco y renovado en las horas de la mañana.

 

 

Consideraciones generales   

 

Todas las personas tienen noches de desvelo ocasionalmente y para la mayoría de ellas esto no es un problema. Sin embargo, el 25% de los estadounidenses informan sobre problemas ocasionales para conciliar el sueño y el insomnio es un problema crónico para aproximadamente el 10% de la población. En estos casos, la falta del descanso reparador deteriora la capacidad de la persona para desempeñarse en sus actividades diarias, ya sea porque están demasiado cansadas o porque tienen problemas para concentrarse.

 

La mayoría de los adultos se desempeñan bien durmiendo aproximadamente 8 horas cada noche hasta los 60 años de edad; después de esta edad, 6 horas pueden ser suficientes. Aunque los ancianos necesitan dormir menos, casi la mitad de las personas mayores de 60 años sufren de algún grado de insomnio.

 

La mejor forma de medir la cantidad de sueño que se necesita es saber cómo se siente el individuo. Si se despierta sintiéndose renovado es porque está durmiendo lo suficiente. Para algunas personas, este bienestar se logra durmiendo sólo 4 horas, mientras que otras puede necesitar hasta 10 horas de sueño para poder sentirse descansadas.

 

El uso de sedantes de acción prolongada o en altas dosis para "curar" el insomnio puede, al contrario de mejorarlo, empeorar el problema con el tiempo. El uso de antihistamínicos (el ingrediente principal en las pastillas para dormir de venta libre) puede también llevar a dificultades similares y con el tiempo igualmente pueden llegar a ocasionar un deterioro de la memoria.

 

Los calmantes fuertes no proporcionan un sueño natural y tranquilo; además, la persona puede desarrollar tolerancia o dependencia de estas drogas. En este caso, la misma dosis de la droga ya no produce sueño, lo cual puede llevar a que persona lo intente con una dosis más alta, y así el círculo vicioso se vuelve peor. Las dosis mayores empeoran las posibilidades de dependencia, tolerancia y efectos secundarios. La suspensión de los medicamentos puede causar insomnio de rebote y síndrome de abstinencia.

 

En la mayoría de las personas, los problemas de insomnio son generalmente ocasionados por los malos hábitos para dormir y casi nunca por una enfermedad potencialmente letal. Sin embargo, si se están presentando dificultades para conciliar el sueño, es necesario someterse a una evaluación de los niveles de depresión, ya que el insomnio es un síntoma clave de este trastorno.

 

El insomnio puede provocar una reducción en los niveles de energía, irritabilidad, desorientación, ojeras, cambios en la postura y fatiga.

 

El hecho de consultar a un psiquiatra, a otro médico o a otro experto en salud mental puede servir para evaluar los trastornos psiquiátricos que pueden llevar al insomnio. Los antidepresivos usualmente pueden ayudar no sólo a mejorar los trastornos del sueño, sino también los de la depresión y son medicamentos que no ocasionan las mismas preocupaciones acerca de la dependencia y la tolerancia como los sedantes.

 

Las pesadillas y los sueños que interfieren con la conciliación del sueño pueden también responder bien a la asesoría.

 

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