Tratamiento TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

 

 

 

 

La presente guía intenta explicar en qué consisten los Trastornos de Personalidad. Para ello, primero es importante intentar describir qué es la Personalidad, Concepto ya de por sí complejo y en permanente estudio.

Podríamos definir la Personalidad como aquello que de único y de singular tiene un individuo, es decir, las características más o menos consistentes y duraderas en el tiempo que lo distinguen de los demás y que le llevan a relacionarse con el entorno.


La forma de pensar, de sentir, de comportarse y de relacionarse nos ayudan a conocer a la persona en su totalidad e individualidad (yo, self o sí mismo) y en su desarrollo evolutivo juegan un papel muy importante la carga genética, las experiencias personales, las relaciones interpersonales significativas y el entorno sociocultural en el que se vive; por eso, podríamos decir que la Personalidad – y por tanto el ser humano- es un todo integrado, con componentes biológicos, psicológicos y sociales innatos y aprendidos.


¿Qué es un trastorno de personalidad?
 Pero, si hasta aquí todo entra dentro de la normalidad, el problema surge cuando estos patrones de funcionamiento más o menos consistentes y duraderos se tornan fijos, inflexibles, persistentes y desadaptativos, provocando sufrimiento a la persona y a sus familiares; esto es el comienzo de un nuevo diagnóstico, el de Trastorno de Personalidad.

Estos patrones rígidos y desadaptativos aparecen entonces en varias de las siguientes áreas:

  • En el pensamiento, es decir, en la forma de percibir e interpretar las cosas, personas y situaciones.
  • En el estado de ánimo, esto es, en la intensidad y adecuación de la afectividad y de su respuesta emocional.
  • En el comportamiento, con posibilidades de tener reacciones hacia el entorno inadecuadas y exageradas.
  • En las relaciones con los demás.

 Estos patrones de funcionamiento se pueden convertir en trampas persistentes, que interfieren en la vida de la persona y de su familia, causan malestar personal y/o consecuencias negativas en su entorno.


¿Cuál es su curso?
 Los Trastornos de Personalidad comienzan en la infancia tardía o en la adolescencia, si bien no se suelen detectar en muchos casos hasta el inicio de la edad adulta, cuando se considera que la Personalidad ya está plenamente formada.

Afecta entre un 10 y un 13% de la población y, en general, por igual a ambos sexos; además, en gran parte de los casos se han observado antecedentes psiquiátricos en familiares.

Su curso suele ser cíclico y crónico, con periodos de estabilidad sintomática en los que la persona puede experimentar cierto bienestar personal y adaptación sociolaboral; no obstante, si no se abordan sus patrones problemáticos subyacentes la recaída se hace casi inevitable.


Causas:
Dentro de las causas relacionadas con los Trastornos de Personalidad encontramos una serie de factores biológicos, psicológicos y sociales, ya que es evidente que no hay una única causa para explicar el origen de un determinado Trastorno, y que, al igual que en la Personalidad sana, ésta es la suma de múltiples variables.

Factores Biológicos:  Quizá sea este el apartado que más se está investigando en la actualidad, si bien no existen todavía conclusiones definitivas.

Respecto a la herencia genética, estudios en hijos adoptivos o en gemelos demuestran que hay un aumento en la probabilidad de padecer un Trastorno de Personalidad si los padres lo han padecido.

Por otra parte, en investigaciones sobre la biología de los Trastornos de Personalidad se han encontrado alteraciones en los sistemas de regulación de la dopamina, serótina, etc.... que tienen funciones sobre el estado de ánimo, la agresividad, etc. Estas funciones están alteradas en personas con un Trastorno de Personalidad.

Factores Psicológicos:  Desde los distintos modelos psicológicos se estudia la relación de los Trastornos de Personalidad con las experiencias significativas tempranas, con nuestros esquemas y valores personales, etc; sin duda, estos factores juegan un papel significativo en el desarrollo de nuestra Personalidad.

Factores Socio ambientales:  Son muchos los estudios que hablan de la importancia del ambiente, ya que factores como la educación, los modelos parentales, el ambiente familiar, el entorno cultural, etc. Influyen en nuestra forma de entender el mundo y de relacionarnos con el entorno.


Clasificación de los Trastornos de Personalidad:
 La clasificación internacional de los Trastornos de Personalidad incluye los siguientes subtipos: paranoide, esquizoide, esquizotípico, histriónico, narcisista, antisocial, límite, evitativo, dependiente, obsesivo y mixto.

Trastorno paranoide de Personalidad: Las personas con un Trastorno paranoide de Personalidad muestran una sensibilidad excesiva en sus relaciones y tienden a hacer interpretaciones suspicaces de manifestaciones neutrales o amistosas de los demás. Su tendencia a creer que a su alrededor existe una “conspiración contra él” les ayuda a explicar sus propias reacciones de desconfianza.

Trastorno esquizoide de Personalidad:  Estas personas son introvertidas, independientes y solitarias, mostrándose a menudo emocionalmente frías y con indiferencia hacia los demás. Suelen dar la impresión de vivir ensimismados y ausentes, pero son frecuentes sus quejas de vacío y la falta de temas de conversación.

Trastorno esquizotípico de Personalidad: Las personas con este patrón de personalidad, al igual que aquellas con un patrón esquizoide, se encuentran social y emocionalmente aisladas. Llaman la atención por su aspecto externo, desaliñado y extravagante, y por su manera de pensar, con gustos por lo paranormal, la magía, etc.

Trastorno histriónico de Personalidad:

Las personas con una personalidad histriónica (histérica) buscan de un modo notable llamar la atención, por lo que suelen recurrir de forma inconsciente a la exageración. Sus maneras vivamente expresivas tienen como resultado el establecer relaciones con facilidad, pero de un modo seductor, superficial e infantil; no obstante, sus comportamientos a menudo encubren su deseo de dependencia y de protección.

Trastorno narcisista de Personalidad: Este Trastorno se caracteriza por su tendencia a la grandiosidad y a la búsqueda de reconocimiento y admiración por parte de los demás, con sentimientos habituales de frustración si no lo consigue. Tiene dificultad para aceptar la crítica y para ponerse en el lugar del otro. Además, tiende a presentar fantasías de éxito y de prestigio, así como a explotar a los demás, al considerarse merecedor de un trato privilegiado.

Trastorno antisocial de Personalidad: Las personas con un Trastorno de este tipo (en otro tiempo llamado psicopático o sociopático) son generalmente varones y muestran desprecio e insensibilidad por los derechos y los sentimientos de los demás, pudiendo explotar a otros para obtener beneficio material o gratificación personal (a diferencia de los narcisistas, que creen que son “los mejores”). Característicamente, tales personas expresan sus conflictos impulsiva e irresponsablemente, toleran mal la frustración y, a pesar del daño que causan a otros, rara vez sienten remordimientos o culpabilidad; al contrario, racionalizan cínicamente su comportamiento o culpan a otros. La frustración y el castigo raramente les ocasionan la modificación de sus conductas.

Trastorno límite de Personalidad: Se trata de una patrón mayoritariamente femenino definido por una pauta generalizada de inestabilidad en el estado de ánimo, en su propia autoimagen, en su control de los impulsos, etc. Estas personas han sido a menudo privadas de los cuidados necesarios durante la niñez y, consecuentemente, se sienten vacías y demandan cuidado y protección, pudiendo reaccionar con una ira intensa y desproporcionada (que a menudo actúan en forma de autolesiones, conductas suicidas, etc.) y con cambios extremos en su visión del mundo, de sí mismas y de los demás si se sienten en peligro de ser abandonadas.

Estas personas tienden a visitar con frecuencia al médico por crisis repetidas o quejas difusas, deambulando a menudo de un dispositivo a otro por la intensidad y gravedad de su patología, de difícil manejo.

Trastorno evitativo de Personalidad: Las personas con esta tendencia temen que los demás les evalúen negativamente, no toleran la critica, sienten pavor ante la idea de hacer el ridículo y necesitan garantía de que los otros no le van a rechazar para establecer una relación social. Su dificultad para afrontar sus temores sociales les dificulta que aprendan a manejarlo de forma saludable, por lo que a menudo permanecen con conductas tímidas y retraídas en sus relaciones interpersonales.

Trastorno dependiente de Personalidad: Las personas con este tipo de Trastorno tienen miedo a la soledad y se consideran incapaces de vivir de forma autónoma. Como estrategia para defenderse de estos temores buscan que sea otra persona la que resuelva sus dificultades, pudiendo cambiar de opinión, priorizar las necesidades de los demás, etc. con tal de asegurarse la permanencia “del otro”.

Trastorno obsesivo de Personalidad: Las personalidades obsesivas están muy preocupadas por el perfeccionismo, el orden, la limpieza , la meticulosidad... pudiendo resultar lentos, reiterativos y poco prácticos en su funcionamiento cotidiano. Buscan mantener el control y conseguir seguridad en todo lo que hacen, con tal de prevenir el riesgo, la incertidumbre...

Trastorno mixto de Personalidad: En este apartado se recogen aquellos perfiles de funcionamiento que no cumplen criterios suficientes para ser diagnosticados en un único subtipo y que están constituidos por un abanico amplio de patrones de otros de los subtipos previamente mencionados.


Posibles consecuencias asociadas a los Trastornos de Personalidad: 
Debido a este Trastorno, estas personas tienen un alto riesgo de desarrollar problemas psicológicos de todo tipo (problemas de ansiedad, depresión, consumo de tóxicos, conductas autolesivas, conflictos sociales, etc.), afectando el resto de sus esferas vitales cotidianas: familia, relaciones sociales, vida laboral, etc.


Señales de alarma ante una recaída:  En general, cuando un paciente comienza a tener una recaída es porque algún suceso precipitante desborda a la persona y ésta se siente incapaz de manejarla de forma adaptada, por lo que empieza a experimentar algunos cambios intensos y desagradables en su estado de ánimo, en su comportamiento y/o en su actividad; la aparición de una crisis supone siempre un cambio respecto al estado previo de la persona.

 

Algunos síntomas claves de alarma para detectar una posible crisis son los siguientes:

  • Tensión y nerviosismo.
  • Falta de apetito o desorganización en las comidas.
  • Dificultad para dormir.
  • Falta de concentración.
  • Falta de motivación.
  • Dificultad para disfrutar de las cosas.
  • Tristeza.
  • Agitación.
  • Desapego hacia los demás.
  • Preocupación con una o dos cosas que le rondan la cabeza.
  • Sentimientos de inutilidad. Irritabilidad...

 

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